Ambientación
Queridos hermanos: Damos inicio hoy a la «Semana
Santa» o «Semana Mayor», que es mitad Cuaresma (hasta la Eucaristía del Jueves)
y mitad Triduo Pascual (desde esa
Eucaristía hasta la Vigilia Pascual y luego todo el domingo).
Iniciamos las celebraciones de hoy con esta procesión, recordando las alabanzas que la multitud dedicó a Jesús en su entrada a Jerusalén, con palmas y Hosannas.
Acompañemos con fe y devoción a nuestro Salvador en su entrada triunfal a la ciudad santa, para que también podamos participar un día de su gloriosa resurrección.
ORACIÓN DE LOS FIELES
1. – Te pedimos, Padre, por la Iglesia, por el Papa, los obispos, sacerdotes y fieles, que con dedicación han recorrido este camino cuaresmal, haz que sus privaciones, oraciones y limosnas conviertan los corazones de todos a tu amor. OREMOS
2. – Te pedimos, Padre, por los gobernantes y los que tienen en su mano los designios de los pueblos, para que trabajen con ahínco por promover la cooperación entre todos, basada en el diálogo y el entendimiento. OREMOS
3. – Te pedimos, Padre, por todos los enfermos, los que están solos, los emigrantes, los pobres, todos aquellos que Cristo ha amado con más profundidad, para que también el resto de la humanidad, vuelque sobre ellos sus preferencias. OREMOS
4. – Te pedimos, Padre, por los jóvenes, los niños, los catecúmenos y los que se acercan por primera vez a estas celebraciones, para que se dejen amar por el único que es Amor. OREMOS
5. – Te pedimos, Padre, por los que viven lejos de tu Amor, buscando en otros lugares la luz, el agua y la vida, para que descubran que uniendo ese sufrimiento al de Cristo, se dejen invadir por Él. OREMOS
6. – Te pedimos, Padre, por los que celebramos esta Eucaristía, para que el camino que emprendemos, nos lleve a trasformar nuestro interior, mediante el sacrificio de la cruz para resucitar al hombre nuevo. OREMOS
Sacerdote: Padre, nuestro corazón te busca, pero sin tu ayuda es incapaz de encontrarte y sin tu ánimo, incapaz de seguirte. Te pedimos pues que atiendas estas necesidades y prepares nuestro corazón para atender tan hondos misterios. Por JNS
Después de la Comunión
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1995)
Gloria a ti, Señor Jesús, el servidor paciente del Padre, porque con tu cruz gloriosa demuestras un amor sin fronteras.
Nadie te quita la vida, sino que tú la entregas voluntariamente por nosotros y por nuestra salvación. ¡Misterio de amor!
No queremos lavarnos las manos ni ser meros espectadores en el drama de tu pasión. Reconocemos nuestra culpa y pecado.
Tus enemigos creyeron acallar tu voz para siempre, pero la semilla de tu palabra germina en el corazón del que ama y del que vive contigo el espíritu de las bienaventuranzas.
Concédenos seguirte incondicionalmente, mientras anunciamos tu muerte y proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

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