sábado, 29 de abril de 2023

Moniciones Domingo cuarto de Pascua - Ciclo A -

26 de abril de 2026 

Hch 2, 14a. 36-41; 1 Pe 2, 20b-25; Jn 10, 1-10. 


 

Las moniciones se pueden descargar de la Jornada de oración por las vocaciones y vocaciones nativas, en el siguiente enlace.

 https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-de-oracion-por-las-vocaciones-y-jornada-de-vocaciones-nativas/

 ENTRADA: En el cuarto domingo de pascua, el evangelio nos presenta a Jesús como el Buen Pastor, como la única puerta segura que nos conduce por el buen camino. Él ha dado la vida por todos porque nos quiere, nos conoce bien, nos llama por nuestro nombre, siempre está cerca sobre todo en los momentos más difíciles y dolorosos de la vida.

Hoy es la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones consagradas: al sacerdocio, a la vida religiosa, a la dedicación misionera. Este año bajo el lema: “Todos oramos por todos”, lo que sin duda marca una muy bella tarea. Es una alegría poder escuchar la llamada de Jesús, señal de que estamos dispuestos a ponernos al servicio de la comunidad cristiana.

 

Oración DE LOS FIELES: A Jesús, el Buen Pastor que nos guía por el verdadero camino, presentamos nuestra oración.

1.- Oremos por los pastores de la Iglesia. Por el papa León, los obispos, sacerdotes y diáconos. Para que se transformen interiormente a través de la escucha de Je­sús y del servicio a la humanidad. Roguemos al Señor.

2.- Para que surjan, en nuestras comunidades cristianas, jóvenes dispuestos a escuchar la voz del Señor, de manera fiel y responsable y puedan responder a su llamada. Oremos.

3.- Para que los padres de familia se sientan testigos del Evangelio y enseñen a sus hijos a rezar, a quererse, a ser tolerantes y a ser generosos. Oremos.

4.-. Por quienes en la Pastoral Vocacional dedican sus fuerzas en anunciar que seguir a Jesús puede llenar una vida. Oremos.

5.- Oremos por todos los hombres y mujeres que en nues­tro mundo sufren por cualquier causa. Por aquellos que son víctimas de la crisis; por quienes abandonan sus países en busca de un futuro mejor; por los enfer­mos y los que están solos; por los jóvenes que buscan sentido a sus vidas. Que todos ellos encuentren fuerza y consuelo en Cristo, el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas. Roguemos al Señor.

Sac. Padre que nos atiendes con generosidad y cuidado te pedimos que escuches estas súplicas que el pueblo confiado te presenta por medio de Jesucristo Buen Pastor. Por el mismo JC nuestro Señor.

(Después de la comunión)  

(Tomado de Basilio Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1995)

Bendito seas, Padre, porque cuidas de tu pueblo con amor

Y por medio de Cristo lo proteges y le das vida en abundancia.

Tú ha constituido a Jesús sacerdote y pastor de la Iglesia,

Y nadie podrá arrebatarle las ovejas que tú le has encomendado.

 Te damos gracias porque Cristo confió su misión pastoral

A hombres sacados del pueblo para transmitir tu palabra,

Administrar los sacramentos y presidir la comunidad de fe,

Sirviendo a sus hermanos con amor y solicitud pastoral.

Así perpetúa Jesús, el Buen Pastor, su pastoreo entre nosotros.

 Pero la mies es mucha y los trabajadores son pocos.

Te pedimos, Señor, que envíes vocaciones a tu Iglesia. Amén


sábado, 22 de abril de 2023

Moniciones del Domingo 3º de Pascua - Ciclo A -

Monición de entrada:

Estamos en tiempo de Pascua y hoy, se nos ofrece el pasaje evangélico en el que dos discípulos, muy decepcionados por haber depositado su confianza en el Señor, reconocen a Jesús en el gesto de bendecir y partir el pan.

La Eucaristía se llama "la fracción del pan".

Cuando Jesús hizo este gesto en Emaús, partir y compartir el pan, los discípulos lo reconocieron y se llenaron de asombro y alegría. Dispongámonos al encuentro con Jesús en esta celebración de la Eucaristía, como lo hicieron los discípulos de Emaús.

 

"Discípulos de Emaús" de Caravaggio.

Oración de los fieles:

Sac: Es tiempo de abrir los ojos a una nueva realidad. La resurrección de Cristo irrumpe en nuestra vida, como ocurrió en aquellos discípulos camino de Emaús. Pidamos al Padre que nos haga ver a Cristo en los momentos cotidianos de nuestra vida.

1.    Por todos los pastores de la Iglesia, en especial por el Papa y nuestro obispo diocesano, para que descubramos en sus palabras y decisiones la mano de Dios actuando en nosotros. OREMOS

2.    Por los dirigentes de las naciones, por los que tienen en sus manos los designios de los pueblos, para que busquen por todos los medios la paz en Ucrania, en Yemen, en Sudán… OREMOS

3.    Por los que viven bajo la enfermedad, la necesidad, la angustia, para que vean en su situación la mano de Cristo que los sostiene y se dejen guiar por Él en sus sufrimientos. OREMOS

4.    Por las familias cristianas, para que ante los problemas y conflictos que surjan encuentren a Cristo como compañero de sus dificultades y se dejen aconsejar por su Palabra viva. OREMOS

5.    Por aquellos que se han alejado de Dios y de su Iglesia, para que descubriendo el amor que Cristo les tiene lleguen un día a formar parte de su cuerpo místico. OREMOS

6.    Por todos nosotros que hemos reconocido a Cristo en el altar para que sepamos llevar la Buena Nueva a todos los hombres de buena voluntad. OREMOS.

Sac: Padre que nos has mostrado a Cristo en el sacramento del altar y en el seno de la Iglesia, haz que perseverando en la Eucaristía lleguemos un día a reconocer la profundidad del Amor que nos tienes.

 ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS

Bendito seas, Señor Jesús, por tu paciencia con nosotros, tardos para entender tu palabra y reacios para creer en ti, debido a nuestra desesperanza y derrotismo en el camino de Emaús.

Te creíamos muerto para siempre, pero tú vives hoy como ayer.

¿Cómo te reconoceremos, Señor, como el Dios de la vida, si tu palabra y tu pan no caldean nuestros fríos corazones?

Abre los ojos de nuestro espíritu para que te encontremos allí donde tú estás vivo en el clamor del pobre y del que sufre.

Gracias, Señor, porque podemos reconocerte en tu palabra, en la Eucaristía y en la comunidad de los hermanos en la fe.

Camina a nuestro lado y quédate con nosotros para siempre. Amén.

 

sábado, 15 de abril de 2023

Moniciones del Domingo II de Pascua - Ciclo A -

 (12 de abril de 2026)

(Hch 2, 42-47; 1 Pedro 1, 3-9; Jn 20, 19-31)

MONICIÓN DE ENTRADA:

A los ocho días de Pascua y el primer día de la semana, volvemos a encontrarnos para llenarnos de la alegría, de la paz y del perdón que recibimos de Jesús gratuitamente.

Posiblemente, hoy necesitamos más que nunca, experimentar por nosotros mismos, como Tomás, a ese Jesús resucitado y lleno de vida. Entonces sí podremos decir de corazón: “Señor mío y Dios mío”.

Celebramos además el domingo de la Divina Misericordia, conmemoración establecida por el papa san Juan Pablo II.

Queremos vivir este Domingo Segundo Pascua con el recuerdo de la emoción vivida hace una semana en las horas brillantes de la Resurrección de Jesús.

 


 

ORACIÓN DE LOS FIELES

(Sacerdote) Dios Padre, en su Hijo Jesucristo, nos llama para ser testigos y discípulos de su Reino. Le presentamos con confianza nuestras suplicas.

 

1.     Por la Iglesia, por el Papa León y por nuestro Obispo N, para que no cesen de proclamar a los cuatro vientos la Salvación que nos ha ganado Cristo con su muerte y resurrección. Roguemos al Señor.

2.     Por los que rigen los destinos de los pueblos para que intenten establecer la paz en el mundo. Roguemos al Señor.

3.     Por los que viven agobiados, por aquellos que sufren la violencia, por los que no tienen un trabajo digno, por los que sufren por el olvido de los demás, para que en su vida se muestre la vida nueva de la Pascua de Cristo. Roguemos al Señor.

4.     Por todos los que estamos participando, en esta Eucaristía, para que no vivamos ajenos a los problemas de los que nos rodean. Para que nuestra fe en Jesús nos empuje a vivir unidos en su nombre y a ser continuadores de su misión. Roguemos al Señor.

Sacerdote: Padre y Dios nuestro, atiende nuestras súplicas. Ayúdanos a abrir de par en par las puertas de nuestra vida a tu Hijo Jesucristo, porque sólo en él está la vida auténtica y la paz que no se agota. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

Después de la Comunión 

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993)

 Señor, Jesús, aunque no te vemos con estos ojos de carne,

nuestra ardiente profesión de fe es hoy la del apóstol Tomás,

primeramente incrédulo y después creyente ejemplar:

¡Creemos en ti, Señor nuestro y Dios nuestro!

 

Vamos buscando razones, pruebas y seguridad absoluta

para creer y aceptar a Dios en nuestra vida personal y social.

Pero tú nos dices: ¡Dichosos los que crean si haber visto!

Tú eres, Señor, la razón de nuestra fe, esperanza y amor.

 

Ábrenos, Señor Jesús, a los demás, a sus penas y alegrías,

porque cuando amamos y compartimos, estamos testimoniando

tu resurrección en un mundo nuevo de amor y fraternidad. Amén.