sábado, 22 de octubre de 2022

Moniciones Domingo 30 del Tiempo Ordinario - Ciclo C -

(26 de octubre de 2025)

(Eclo 35,12-14.16-19ª; Sal 33; 2 Tim 4,6-8.16-18; Lc 18,9-14)

 Monición de entrada

Nos reunimos un domingo más para conmemorar el milagro portentoso de la presencia de Jesús de Nazaret en la Eucaristía. Conmemoramos todos juntos su Pasión, Muerte y Resurrección, cuyo conjunto constituye el gran misterio de nuestra fe. Y estamos contentos porque nuestro camino de hermanos se dirige tras las enseñanzas del Maestro. Hoy, especialmente, es un día dedicado a meditar sobre la oración, pues Jesús nos muestra dos actitudes muy distintas en la parábola del fariseo y el publicano que suben a orar al templo. Una vez más Jesús nos muestra el camino.


Oración de los fieles

Hechos testigos de Cristo por la fuerza del Espíritu Santo, pone­mos ante el Corazón lleno de misericordia de nuestro Dios todas nuestras necesidades:

  

1.      Por la Iglesia, para que sea cada vez más consciente de que su 

cometido fundamental es "dirigir la mirada de toda la humanidad hacia 

el misterio de Cristo". Roguemos al Señor

 2.      Por nuestros pastores, de manera especial por el papa León y por nuestro obispo (N.), para que no dejen de predicar a Cristo crucificado, único Redentor del hombre. Roguemos al Señor.

3.- Por la Iglesia de España para que siempre se respire en su seno palabras de perdón y gestos de concordia. Roguemos al Señor.

4.- Por los gobernantes de todos los países para que procuren la paz entre sus ciudadanos y también la paz entre las naciones. Roguemos al Señor.

5.- Por todas las víctimas de la violencia, de las guerras, del terrorismo para que su sangre derramada no sea inútil y sea fermento de paz y de amor. Roguemos al Señor.

6.- Por los más débiles, los niños, las mujeres maltratadas, los enfermos, los pobres para que jamás les falte la ayuda amorosa de todos los hermanos de esta Santa Iglesia. Roguemos al Señor.

7.- Por nosotros, presentes en esta Eucaristía, para que sepamos renovar con fe el compromiso bautismal y nos sintamos hijos de Dios al ser forjadores de paz. Roguemos al Señor.

Sacerdote: Dios Padre Bueno te rogamos atiendas las súplicas que te presentamos. Por Jesucristo nuestro Señor.


 Después de la Comunión
(Tomado de Basilio Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1995)

Gracias, Padre, por la lección de conversión que hoy
nos da Jesús en la parábola del fariseo y del publicano.
Haznos, Señor, entender que somos tan fariseos como pecadores,
tan hipócritas como mezquinos, tan necios como soberbios.

Nosotros encasillamos de una vez por todas a los demás,
pero tú eres el que brinda siempre una segunda oportunidad.
Tú crees en el hombre a pesar de todo, porque tu misericordia,
tú compasión, tu paciencia, tu amor y tu perdón no tienen límite.

Líbranos, Señor, de la religiosidad de escaparate,
y haz que la brisa de tu ternura oree nuestro yermo corazón
con la esperanza y el gusto de tu banquete de fiesta.
Amén.

 

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