domingo, 2 de febrero de 2025

Moniciones a la fiesta de la Presentación del Señor.

 Domingo 2 de febrero de 2025

MONICIÓN DE ENTRADA

Hoy, celebramos la Presentación de Jesús en el templo, su presencia en esta casa y también su presencia en medio de nosotros. Hemos venido aquí con la confianza de encontrarnos con el Señor, de recibir la ilusión para nuestro vivir y de escuchar una palabra suya que nos ayude a ser mejores.

Juntos vamos a celebrar la eucaristía, juntos vamos a abrir el corazón y juntos vamos a alabar a nuestro Dios. Presentémonos ante El con fe y dispuestos a escucharle. Que sea luz de las naciones, luz de nuestra tierra, luz en nuestras familias y –cómo no-- luz de nuestros caminos. Iniciamos esta eucaristía.

 ORACIÓN DE LOS FIELES:

Celebrante: Que nuestra oración, hermanos, se eleve a Dios Padre todopoderoso por el bien de toda la humanidad a la que Cristo ha venido a iluminar con su presencia.

  1. Por la santa Iglesia de Dios: que por la vida de sus fieles y el ministerio de sus sacerdotes haga brillar ante los hombres la luz de Cristo, Salvador de las naciones. Roguemos al Señor.

  1. Por los religiosos y religiosas y toda la vida consagrada, para que del encuentro con Cristo reciban las fuerzas necesarias y el aliento del Espíritu, que los lleve a ser voz profética y comprometida en medio del mundo. Roguemos al Señor.

  1. Por los enfermos y todos los que sufren, para que confíen en Jesús, que ha pasado la prueba del dolor y carga con nuestras penas y dolores. Roguemos al Señor.

  1. Por los que carecen de trabajo, casa, alimento, para que encuentren esa mano tendida que les ayude a suavizar su situación. Roguemos al Señor.

  1. Por todos nosotros, iluminados con la Luz de Cristo, para que seamos esperanza y luz. Roguemos al Señor.

Celebrante: Dios todo poderoso y eterno, que recibiste hoy en tu templo a tu Unigénito que se ofrecía por nosotros: Atiende las súplicas de todos los que confiamos en tu infinita misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.


Después de la Comunión

Te bendecimos, Dios Padre, Dios de la luz y del fuego, porque hoy tu Hijo, Cristo Jesús, es presentado en el templo en ofrenda a ti; y por el Espíritu es proclamado ante el mundo como gloria de tu pueblo y luz para iluminar a las naciones.

¡Gloria a ti, Señor! Por manos de María se ofrece Jesús para cumplir tu voluntad como víctima agradable de expiación. Todo ello anticipaba su opción radical por el reino de Dios; por eso va a ser piedra de tropiezo, una bandera discutida.

Purifícanos, Señor, con el fuego de tu Espíritu para que, renovados en la opción de nuestro bautismo, optemos con Cristo por el servicio de tu reino en la fidelidad de cada día. Amén.