(28 de septiembre de 2025)
MONICIÓN DE ENTRADA
Sed todos bienvenidos a la Eucaristía del Domingo. Jesús de Nazaret, con la parábola del rico comilón y del pobre Lázaro, nos va a mostrar a nosotros, hoy, como ya lo hizo con aquellos que escuchaban su voz hace más de dos mil años, que los abusos de unos pocos traen hambre y muerte a muchos. Dispongámonos a aprender, un domingo más, lo que nos muestra y enseña la Palabra de Jesucristo. Ojalá le hagamos caso y evitemos el mal y el hambre que sufren muchos de nuestros semejantes.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Sacerdote: Dios Padre Nuestro, escucha estas peticiones que te hacemos con fe y humildad. Recíbelas benignamente y hazlas tuyas.
1.- Por el Papa León y por todos los obispos de la tierra, para que, a ejemplo de los apóstoles, sepan instruir al pueblo cristiano con frutos permanentes de Eternidad. OREMOS
2.- Por los responsables de la Economía en todo el mundo, para que sus decisiones estén impregnadas en el pensamiento de Cristo y así favorecer a los más pobres y desposeídos. OREMOS
3.- Por las personas de mucho éxito, para que sepan aprovechar su buena fortuna en la ayuda a aquellos que apenas han tenido oportunidades. OREMOS
4.- Por los catequistas y los niños y niñas de catequesis, para que, en este curso que comienza, sepan aprovechar con amor e inteligencia las enseñanzas cristianas. OREMOS
5.- Por los profesores y sus alumnos, para que, en el inicio del presente curso académico, puedan crear un clima de entendimiento que facilite la labor docente. OREMOS
6.- Por los pobres, los enfermos, los perseguidos, los marginados, para que el apoyo de los hermanos y hermanas les sirva para salir de sus problemas y dolencias. OREMOS
7.- Por nosotros, reunidos en esta Eucaristía, para que sepamos aprender de Jesús de Nazaret que siempre nos habla con amor. OREMOS
Sacerdote: Y todo esto te lo pedimos por el mismo Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad con el Espíritu Santo.
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te bendecimos, Señor, porque escuchas el clamor del pobre,
liberas al oprimido y sustentas al huérfano y a la viuda.
Tú derribas del trono al poderoso y enalteces al humilde;
al hambriento lo colmas de bienes y al rico lo despides vacío.
Cuando nuestro corazón se cierre ignorando al necesitado,
abre, Señor, nuestros ojos para que te veamos a ti en él;
cuando el pobre tienda su mano hacia nosotros para pedirnos,
abre nuestro corazón al gozo de compartir lo nuestro con él.
Ayúdanos, Señor, a romper la malla del egoísmo acaparador,
Liberándonos del afán de poseer y tener, gastar y consumir,
Para que no nos habituemos nunca a las desigualdades. Amén

