29 de junio de 2025
(Hch 12,1-11; Sal 33; 2 Tim 4, 6-8. 17-18; Mt 16, 13-19)
Entrada:
Queridos hermanos: Celebramos hoy la solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Los textos de la liturgia de hoy recogen los buenos momentos de la actividad de estas dos grandes columnas de la Iglesia que se entregaron de manera incondicional para dar a conocer la verdad, incluso hasta llegar a morir por ella. Son dos gigantes en la fe que se complementan mutuamente y le dan forma a la misión de la Iglesia. Nosotros necesitamos saber, conocer, en cierto modo experimentar, en la vida de los santos, lo que experimentamos en nuestra vida: nuestra contradicción y la constante compasión del Dios que nos levanta.
Oración Universal
Sacerdote: Siguiendo el ejemplo de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, vamos a pedir hoy sabiduría a Dios Nuestro Padre, para que ella nos asista en nuestros trabajos y en nuestra vida de cristianos. Y que esta sabiduría sirva para construir el Reino.
1. Tú, que rogaste por Pedro para que no se apagara su fe, te pedimos Por el Papa y responsables de la Iglesia, para los bendigas y con su testimonio llenen de esperanza y alegría a todo el pueblo cristiano. Roguemos al Señor.
2. Tú, que, después de la resurrección, te apareciste a Simón Pedro y te revelaste a Saulo, ilumina nuestras mentes para que confesemos tu resurrección, roguemos al Señor…
3. Tú, que elegiste al apóstol Pablo para que anunciara tu nombre a los paganos, haz de nosotros verdaderos apóstoles de tu Evangelio, roguemos al Señor…
4. Tú, que misericordiosamente perdonaste las negaciones de Pedro, perdónanos también nuestras culpas y pecados, roguemos al Señor…
5.- Por los padres de familia, para que guíen con la fuerza del Espíritu la iglesia doméstica que es su hogar, roguemos al Señor…
6.- Por los pobres, los que se encuentran solos, los ancianos, los enfermos para que todos los demás los atendamos con cariño pues son la Iglesia más identificada con Dios, roguemos al Señor…
7.- Por todos los que nos hemos reunido en torno a la mesa, para que descubramos que ese misterio nos une con todos los que en el mundo y en todas las épocas se reúnen alrededor del Pan y el Vino, roguemos al Señor…
Sacerdote: Atiende, Dios Padre Nuestro, las peticiones humildes y alegres que tu pueblo congregado en torno al Cuerpo y Sangre de tu Hijo único te solicita en la Fiesta de San Pedro y San Pablo.
Después de la comunión:
Bendito sea, Dios, Padre nuestro, Dios de los apóstoles, por habernos llamado a la fe en tu pueblo la Iglesia,
que has cimentado sobre Cristo y sobre la palabra y el testimonio de los apóstoles, a quienes él eligió como sucesores suyos.
Te alabamos hoy con estos testigos cualificados del evangelio y columnas de la Iglesia, que fueron los apóstoles Pedro y Pablo.
Concédenos, Señor, responder a tu elección de amor para colmar las esperanzas depositadas en esta hora del mundo, para mostrar tu rostro auténtico a nuestros hermanos los hombres, para irradiar la luz del evangelio de Cristo en torno nuestro; para presentar ante el mundo el rostro joven de tu Iglesia. Amén
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