17 de mayo de 2026
Monición de entrada
Celebramos la Eucaristía en la solemnidad de la Ascensión del Señor, culmen del misterio pascual, en la que Cristo, elevado a la derecha del Padre, no se aleja de nosotros, sino que inaugura un modo nuevo de presencia y envía a la Iglesia a ser testigo suyo hasta los confines de la tierra. En este día celebramos también la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
En medio de un mundo marcado por los rápidos cambios tecnológicos, somos enviados a comunicar con verdad, con caridad y con libertad interior, para que nuestras palabras y nuestros gestos sean siempre lugar de encuentro, nunca de división ni de engaño.
Oración Universal
Sacerdote: Hermanos, oremos a Dios Padre, que ha glorificado a su Hijo Jesucristo y lo ha constituido Señor de la historia, para que escuche las súplicas de su Iglesia, enviada a anunciar el Evangelio a todos los pueblos.
1. Por la Iglesia, extendida por toda la tierra: para que, fiel al mandato del Señor en su Ascensión, sea siempre testigo valiente del Evangelio. Roguemos al Señor.
2. Por el Papa León, por los obispos y por todos los que tienen responsabilidad en la misión evangelizadora: para que, iluminados por el Espíritu Santo, guíen al Pueblo de Dios . Roguemos al Señor.
3. Por los periodistas, comunicadores, creadores de contenidos y profesionales de los medios: para que ejerzan su trabajo con responsabilidad, amor a la verdad y respeto a la dignidad de cada persona. Roguemos al Señor.
4. Por cuantos utilizan las redes sociales y los medios digitales: para que sepan discernir, buscar la verdad y comunicar con respeto y honestidad, evitando la mentira y la manipulación. Roguemos al Señor.
5. Por quienes desarrollan y regulan las nuevas tecnologías, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial: para que promuevan siempre el respeto a la persona humana y trabajen al servicio de una comunicación más justa, transparente y humana. Roguemos al Señor.
6. Por nuestra comunidad: para que, renovada por la Eucaristía, aprenda a custodiar el rostro y la voz de cada persona, siendo instrumento de encuentro, de escucha y de comunión en medio del mundo. Roguemos al Señor.
Sacerdote: Acoge, Padre, las oraciones de tu Iglesia, y haz que, guiados por tu Espíritu, sepamos anunciar y vivir el Evangelio con palabras y obras. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Después de la Comunión:
(Tomado de Basilio Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1995)
Hoy nuestra oración, Padre, se une a la oración de Jesús
en la despedida de los suyos, sentado a la mesa de la cena:
Haz que te conozcamos a ti, nuestro único Dios verdadero,
y a tu envidado Jesucristo, que nos manifestó tu nombre de Padre.
Queremos que fructifiquen en nosotros y en nuestra conducta
las palabras de vida que Cristo nos comunicó como amigos suyos.
Padre, somos tuyos y no del mundo; te pertenecemos para siempre.
Que nuestra vida glorifique tu nombre ante los demás,
para que transparentemos un poco la imagen de tu Hijo, Cristo.
Manténnos siempre en oración con Jesús y en diálogo contigo,
Para que vivamos conscientemente nuestra condición filial. Amén.

