domingo, 10 de mayo de 2026

Moniciones 6º Domingo de Pascua - Ciclo A

 

MONICIÓN DE ENTRADA:

En este 6º domingo de Pascua la Iglesia española nos invita a celebrar la Pascua del Enfermo. Una celebración que pone fin a la Campaña del enfermo, iniciada el 11 de febrero con la Jornada Mundial. “Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 35). 3 Felipe es escuchado “con atención” por los signos que realizaba: de muchos poseídos salían espíritus inmundos y muchos paralíticos y lisiados se curaban. Nuestro cuidado a los enfermos será motivo de credibilidad para muchos. Que Cristo Resucitado nos anime en esta misión de acompañarles con nuestro cuidado y la compasión.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES. Elevemos nuestra oración a Dios Padre, de quien procede todo consuelo, recordando a cuantos padecen cualquier forma de sufrimiento. R. Padre, en Ti confiamos.

 

1.     Por la Iglesia: para que asumiendo su vocación maternal acoja en su seno a todos los que se sienten solos y haga presente el consuelo de Cristo. Oremos. Padre, en Ti confiamos.

2.     Por nuestros hermanos enfermos: para que, experimentando el misterio del dolor, sientan también la presencia cercana y maternal de la Iglesia. Oremos. Padre, en Ti confiamos.

3.     Por todos los consagrados al servicio de los enfermos y mayores: para que su dedicación y entrega sea reflejo del rostro misericordioso del Padre para quien nos necesite. Oremos. Padre, en Ti confiamos.

4.     Padre, que el primer signo de esperanza se traduzca en paz para el mundo. Oremos. Padre, en Ti confiamos.

5.     Por nuestra comunidad cristiana, nuestra parroquia: Llamados a alimentar la esperanza para que seamos testigos de esperanza para cuantos padecen y se muestre siempre cercana a las necesidades de los hombres. Oremos. Padre, en Ti confiamos.

Escucha, Padre, nuestra oración y danos un corazón compasivo, para que nos mostremos siempre más atentos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y nos comprometamos, sin miedo, a acompañarlos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

(Tomado de Basilio Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1995)

Hoy nos alegramos, Padre, con el gozo del Espíritu
que resucitó a tu Hijo Jesús de la muerte y del sepulcro.
Cristo murió víctima de la injusticia, pero tú has rubricado
la autenticidad de su vida y persona, conducta y doctrina.
Has revisado su proceso y por el Espíritu lo has rehabilitado,
dándole el nombre más excelso y constituyéndolo Señor de todo.
Su resurrección fundamenta la esperanza de la nuestra.
Por eso podemos repetir con el salmista a boca llena:
Yo no he de morir, yo vivir‚ para contar las hazañas del Señor.
Ayúdanos, Señor, a mantenernos siempre fieles a tu voluntad
y prontos para dar a todos razón de nuestra esperanza. Amén.



 



No hay comentarios:

Publicar un comentario